“Por favor, introspección” por Maitane Jiménez
Hola, ¿Qué tal?
No aguantaba más. Todo va fatal y necesitaba charlar. No sé que será de ti, te fuiste sin avisar. Hace mucho que no te veo, pero cada poco te recreo.
No me creo que te hayan olvidado. No quiero. Aunque la verdad, algunos nacen cegados por la hoguera, otros solo ven las sombras que proyecta. ¿A los que nunca salen afuera también les llamamos humanos? ¿O solo egocéntricos adoctrinados?
Crecí creyendo en ti ciegamente, pensando que eras lo que me definía, todo alegría. Un amor incondicional. Ahora lo veo platónico y un poco tóxico, ¿Verdad?
Así me enseñó mi ama, a dar sin esperar. Y no éramos cristianas, solo humildes mentes sanas. Entonces tú eras pura y sincera, yo una cría que creía en la justicia carroñera.
Pronto empecé a despertar. Al ver que de mí se reían, por ser más altita, buena y comprensiva. Al ver que no había pan para tanta barriga productiva, pero sobraba paz para los de arriba.
Aún así yo te sentía viva, en las lagrimas del artista, en cada autogestión activista y en el sudor de la familia marginada. Incluso cuando las torres cayeron y a muchos silenciaron.
Cuando los trenes estallaron y todo manipularon. Entre tanta brutalidad y fanatismo, yo seguía viendo un atisbo. Capacidad. A un joven haciéndose preguntas. “¡Dudad!”. A un periodista sin adulterar. Bagdad. La verdad. Destrucción masiva sí. Pero de humanidad.
Me dije: “Bueno, da igual, me quiere y esto se va a arreglar. No puede desaparecer sin más”. La batalla no había hecho más que empezar.
Lo nuestro fue cambiando sin parar. Hay días en los que te mataría. Porque me haces ser una incomprendida. Niña Índiga. Ver como miles se ahogan en la orilla, sin acogida. Aquí mientras, avenidas concurridas, mares de pantallas que hipnotizan. Ya lo dijo Galeano, pasa por no escucharnos. Perfectos seres mundanos, creyéndonos los amos.
Me haces sentir pequeñita. Cada vez que en África a una niña mutilan, asesinan en vida y a mi hermana cosifican. Ganas de invocar a Toffana. ¿Tú mientras dónde estás? Pensaba que me apoyarías, pero solo me haces hundirme más. Esta relación no avanza ya.
Otros días, me siento afortunada, de que formes parte del compuesto de mi cerebro predispuesto a pensar en los demás y a actuar sin reprochar. En eso consiste relacionar.
No usar, no limitar la libertad. Evitar el consumismo sentimental. Maldito capitalismo, nos ha ido a robar hasta la responsabilidad emocional, la voluntad de amar.
Lo peor de estar así de enganchada no es salir perjudicada sino que no se me quitan las ganas. Por mucho que me digan que está perdida, esta causa es la mía. La lucho porque creo que hay esperanza todavía. La veo en la templanza de la doctora y en la fuerza de la vejez en avalancha . Solidaridad que hace que venza la balanza
No sé ya si no me quieres o no te merece(mo)s. Únicamente tengo claro que no nos necesitamos. Nos mejoramos. Sin ti somos balas perdidas, almas vencidas. Si es que queremos ser perfectos seres humanos, no te vayas todavía.
Te quiero viva, EMPATÍA.
Lo haré toda la vida.