Cita

Un libro abierto es un cerebro que habla; Cerrado un amigo que espera; Olvidado, un alma que perdona; Destruido, un corazón que llora
PROVERBIO HINDU
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viernes, 10 de marzo de 2023

El Olvido que seremos: Los héroes son aquellos que intentan dejar el mundo un poco mejor de como lo encontraron

Después de algún tiempo hemos tenido, nuevamente, una reunión de soñadores.

En este caso de la mano de “El olvido que seremos”, libro de Hector Abad Falciolince, en el que a través de sus recuerdos, reconstruye la figura de su padre y retrata los años 70 y 80 de su Colombia natal.


Su padre, médico docente en la Universidad de Antioquía, que lucho incansablemente por acercar unas condiciones de salubridad y dignidad a las zonas más degradadas de Colombia. Esta lucha por la dignidad y los derechos humanos finalmente le costo la vida, al ser asesinado por los paramilitares.

Pero el libro lejos de caer en una especie de rabia o venganza ciega, nos habla a través de una serenidad y madurez del legado de un ser humano que lucho y soñó con un mundo más luminoso; en su amor trasmitido a través de su familia y sus alumnos.

En su lucha intensamente personal en educar a los seres humanos, del único modo realmente digno de llamarse educación: sacando de cada uno las mejores cualidades y puliendo las sombras que todos nosotros llevamos dentro.


“Por algunas de esas cartas que conservo todavía, y por el recuerdo de los cientos y cientos de conversaciones que tuve con él, yo he llegado a darme cuenta de que no es que uno nazca bueno, sino que si alguien tolera y dirige nuestra innata mezquindad, es posible conducirla por cauces que no sean dañinos, o incluso cambiarle el sentido. No es que a uno le enseñen a vengarse (pues nacemos con sentimientos vengativos), sino que le enseñan a no vengarse. No es que a uno le enseñen a ser bueno, sino que le enseñan a no ser malo. Nunca me he sentido bueno, pero sí me he dado cuenta de que muchas veces, gracias a la benéfica influencia de mi papá, he podido ser un malo que no ejerce, un cobarde que se sobrepone con esfuerzo a su cobardía y un avaro que domina su avaricia. Y lo que es más importante, si hay algo de felicidad en mi vida, si tengo alguna madurez, si casi siempre me comporto de una manera decente y más o menos normal, si no soy un antisocial y he soportado atentados y penas y todavía sigo siendo pacífico, creo que fue simplemente porque mi papá me quiso tal como era, un atado amorfo de sentimientos buenos y malos, y me mostró el camino para sacar de esa mala índole humana que quizás todos compartimos, la mejor parte. Y aunque muchas veces no lo consiga, es por el recuerdo de él que casi siempre intento ser menos malo de lo que mis naturales inclinaciones me indican.”


También vemos el amor y la complementariedad de unos progenitores que se apoyan y mejoran el uno al otro, y como esto repercute en la educación de los hijos.


“Él era agnóstico y ella casi mística; él odiaba el dinero y ella la pobreza; él era materialista en lo ultraterreno y en lo terreno espiritual, mientras ella dejaba lo espiritual para el más allá y en lo terrenal perseguía los bienes materiales. La contradicción, sin embargo, no parecía alejarlos, sino atraerlos el uno al otro, tal vez porque compartían de todas maneras un núcleo de ética humana en el que estaban identificados. Mi papá todo se lo consultaba, mientras que mi mamá, como se dice, veía por sus ojos y le manifestaba un amor hondo, incondicional, a prueba no sólo de contratiempos sino incluso de cualquier desacuerdo radical, o de cualquier información maligna o perniciosa que alguna «alma caritativa» le diera sobre él.”


En este libro el autor, a través de sus recuerdos tamizados por hondas reflexiones, nos muestra a un hombre bueno que intento mejorar el mundo.

Un hombre que lego su vida de entrega para descubrir como cada uno de nosotros podemos aportar nuestro pequeño granito de arena a través de un conocimiento de nosotros, que después aplicamos en nuestro día a día.


El legado de Hector no es un legado que acaba en él. A través de su ejemplo, vemos como cada vez que intentamos sacar lo mejor de nosotros y luchar por aquello que es beneficioso para todos los seres, el mundo se limpia y mejora un poquito más. Quizá parezcan pequeños gestos pero nos calientan e iluminan un poco más nuestro interior, de manera que nuestra alma dormida pueda florecer y dar las bellas flores que todos llevamos dentro.


“<< Pero hay una fuerza interior que los impele a trabajar a favor de los que necesitan su ayuda. Para muchos, esa fuerza se constituye en la razón de su vida. Esa lucha le da significado a su vida. Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor, cuando uno muera, como resultado de su trabajo y esfuerzo. Vivir simplemente para gozar es una legítima ambición animal. Pero para el ser humano, para el Homo Sapiens, es contentarse con muy poco. Para distinguirnos de los demás animales, para justificar nuestro paso por la tierra, hay que ambicionar metas superiores al solo goce de la vida. La fijación de metas distingue a unos hombres de otros. Y aquí lo más importante no es alcanzar dichas metas, sino luchar por ellas. Todos no podemos ser protagonistas de la historia. Como células que somos de ese gran cuerpo universal humano, somos sin embargo conscientes de que cada uno de nosotros puede hacer algo por mejorar el mundo en que vivimos y en el que vivirán los que nos sigan. Debemos trabajar para el presente y para el futuro, y esto nos traerá mayor gozo que el simple disfrute de los bienes materiales. Saber que estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor, debe ser la máxima de las aspiraciones humanas>>.”


Deseando que el amor guíe siempre nuestros pequeños gestos se despide


Gota de lluvia

domingo, 28 de octubre de 2018

La libreria. Cuando los libros nos ayudan a ser mejores.

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores esta vez para hablar del libro de Penelope Fitzgerald “La librería” llevando recientemente a la pantalla por Isabel Coixet.

En este libro sencillo descubrimos las andanzas de Florence Green una viuda de guerra que decide abrir una librería en el pequeño pueblo pesquero en el que vive. 
Toda una osadía que le lleva a desafiar a los poderes fácticos del pueblo y a hacernos comprender el verdadero significado de un héroe, aquel que lucha por lo correcto, por dar lo más hermoso que posee dentro de sí, aunque, quizá, el mundo no este preparado para entenderlo.

El libro destila un gran amor hacia los libros y los mundos que estos abren en nuestra mente, pero también es un canto de libertad hacia aquello soñadores que buscan un mundo más bello y más justo.


Normalmente son aplastados por aquellos que no son capaces de ver mas allá de sus propias inseguridades, pero eso es algo superficial. Nos impresiona y a veces, nos paraliza porque únicamente vemos la derrota exterior, no ahondamos mas allá, sin embargo en este libro nos damos cuenta que los que realmente han perdido son las gentes de ese pequeño pueblo pues Florence, aunque vencida en lo externo, sale reforzada en su dignidad: ha perdido una batalla pero no la guerra.  

Ella ha luchado por algo bueno y noble, y a pesar de los obstáculos, ha seguido adelante hasta el final dándonos una difícil lección: ¿Vamos a negar quienes somos, la oportunidad de hacer un bien al mundo y de dar lo más hermoso que poseemos por miedo?
Con esta pregunta en el aire, se despide
Gota de Lluvia




El pasillo de la muerte: ¿Qué lado alimentarás?

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores. En esta ocasión hemos leído la obra de Stephen King “El pasillo de la muerte”, conocido también como “la milla verde” gracias a la exquisita adaptación llevada a cabo por Frank Darabont.
En este, aparentemente sencillo relato, sobre los condenados a muerte y sus guardias en una penitenciaria de Cold Mountain en 1932, sobrevuelan un sinfín de temas diversos: la pena de muerte, el comportamiento humano con su capacidad para la crueldad y también para la bondad, como los presos en ocasiones demuestran más dignidad que sus guardianes…

La historia es contada por Paul Edgecomb, quién en el final de sus días recuerda sus tiempos como guardia en la prisión de Cold Mountain.
La llegada de uno de los presos, John Coffey, va a poner a prueba y hacerse replantearse muchas de sus ideas.
King con un lenguaje sencillo es capaz de llevarnos hasta las profundidades oscuras y recónditas del ser humano, allí donde realmente están los monstruos y el terror es auténtico aunque vestido de cotidianidad.

Paul y su equipo trabajan como cualquier hombre pero su trabajo, aunque sea custodiar a asesinos no deja de ser, finalmente acabar con ellos. Esa cotidianidad acaba encerrando el matar a otro ser humano y lo que acaba descubriendo sobre Coffey le hace plantearse lo que hace, en que momento la linea se desdibuja.
Cuando la mezquindad se viste de uniforme, la crueldad asoma disfrazada de ley como en el caso de Percy. ¿Puede un ser humano matar a varios y sin embargo regalarnos momentos de ternura hacia un ratón? ¿En que momento creemos que todo es blanco o negro?

En esta novela descubrimos una infinidad de grises, de momentos realmente aterradores por ser tremendamente reales y otros tan tiernos y hermosos que nos hacen unirnos a los personajes.

Dentro de todo ser humano hay luz y oscuridad conviviendo, y una de las dos debe salir victoriosa, solo debemos decidir cual vamos a alimentar.
Podemos cometer errores, tremendos errores, pero está en nuestra mano luchar por redimirnos, por ser mejores o caer en el abismo negro y oscuro de crueldad y mezquindad. En nuestras manos está finalmente la elección, decidir que parte vamos a alimentar: podemos ser Percy, cobardes y mezquinos, o Paul, Bruto, Harry que intentan hacer lo correcto, aunque no siempre lo consigan.

Al final el pasillo de la muerte nos aguarda a todos, tarde o temprano lo recorreremos, pero la cuestión no es esa, sino que hacemos con el tiempo que estamos aquí. ¿Qué lado lucharemos por alimentar? ¿Nuestra bondad e inocencia interior o nuestra mezquindad?

Con esta pregunta y nuestra elección se despide
Gota de Lluvia

lunes, 26 de febrero de 2018

El sur o el dolor que nos aleja

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores, en esta ocasión para hablar del libro de Adelaida García Morales. Se trata de un libro pequeño pero cargado de sentimientos.
La historia de una niña que evoca los recuerdos de su padre. Desde el principio advertimos una profunda tristeza que se va apoderando poco a poco del relato.

Adriana echa de menos a su padre pero quizás lo que más añora es el hecho de no haber llegado a comprender realmente a ese hombre, tiene ese anhelo de entender la vida de su padre y así quizá hallar las preguntas que su muerte dejaron en su alma.
Su padre como un ser lejano y al que a pesar de todo se siente tan cercana. Él no estuvo a su lado cuando más le necesitaba pero aún así hay un vínculo entre ellos inquebrantable que permanece incluso tras la muerte. 

Quizás el hecho de no haber sido capaz de comprender el intenso dolor del alma de su padre la atrapa y la limita mucho más que su pérdida.
Durante toda la novela la soledad se va a apoderando de los personajes y se ve reflejada en el entorno. Esa casona situada en algún lugar del norte que va poco a poco deteriorándose, haciéndose más oscura y solitaria como los seres que la habitan.


“Nunca olvidaré la impenetrable oscuridad que envolvía la casa cuando tú desapareciste.”

“Aquella noche sentí que el tiempo era siempre destrucción. Yo no conocía otra cosa. El jardín, la casa, las personas que la habitábamos, incluso yo con mis quince años, estábamos envueltos en aquel mismo destino de muerte que parecía arrastrarnos contigo.”

También gracias a esa descripción gris y triste del entorno nos sitúa de modo emocional en la época descrita, un tiempo de posguerra donde las personas aún están envueltas en una tristeza y oscuridad que permanece durante mucho tiempo en la piel, como si el fantasma de la guerra aún resonase en sus oídos. La pluma de Adelaida nos muestra una época, con delicada elegancia y a la vez nos acerca a territorios comunes del ser humano, en los que es fácil dejarse arrastrar cuando no somos capaces de limpiar, de sacudir los acontecimientos difíciles y duros; y dejamos que se nos pose lentamente en el alma, envolviéndola en una segunda piel que ahoga y atrapa. 

“Había en ti algo limpio y luminoso y, al mismo tiempo, un gesto de tristeza que con los años se fue tornando en una profunda amargura y en una dureza implacable.”

Esta novela corta juega con las soledades que habitan en el interior del ser humano, son soledades que se pegan en el alma, que nos impiden avanzar, que acaban no dejándonos ver las personas que están a nuestro alrededor. Esto sucede con el padre de Adriana que atrapado en su pasado y en su dolor, es incapaz de ver la inmensa soledad a la que esta condenando a su hija o la angustia de su mujer.


Y el enorme vacío afectivo en el que ambos están dejando crecer a Adriana. 

Cuántas veces los seres humanos nos envolvemos en nuestro propio mundo y no dejamos entrar ni siquiera a aquellos que nos aman, que necesitan nuestro cariño, y a los que también nosotros amamos en el fondo, pero que perdidos en nuestro propio egoísmo, hemos olvidado.
Adriana necesitará ese viaje al sur para entender a su padre y poder dejar atrás la oscuridad.

Esta novela nos recuerda la necesidad de no perdernos en nuestras soledades, angustias, dolores… porque todos los seres humanos los poseemos, serán reales o inventados, acaban cobrando vida en nuestra alma, y lo más honesto y real que podemos hacer es enfrentarnos a ellos, entender que los tenemos pero que no somos los únicos, alzar los ojos de nuestro ombligo y mirar a nuestro alrededor.


Encontrar ese sur que nos ilumine y nos haga sonreír. 
Deseando que seáis capaces de no perderos en vuestras soledades se despide

Gota de Lluvia.

jueves, 1 de febrero de 2018

Los santos inocentes: una mirada sincera a nuestro alrededor

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores, esta vez para disfrutar de la pluma del gran Miguel Delibes. 
Es difícil imaginar esta novela sin hablar de su estupenda adaptación cinematográfica, llevada con gran maestría por Mario Camus.


¿Podemos imaginar otro rostro para Paco, el bajo, que el del Alfredo Landa? ¿O otro actor capaz de describir mejor la vulgaridad y la inocencia cargada de ternura de Azarías, que Paco Rabal con su “milana bonita”?.

La novela nos invita a reflexionar sobre los valores humanos, para ello expone los hechos ocurridos hasta no hace mucho en nuestro país, donde seres humanos estaban atrapados en una espiral de sumisión y servilismo. Dominados y dominantes parecían estar condenados a no salir de ese mundo estanco. 
Delibes con un gran ejercicio estilístico nos invita a una reflexión profunda y real sobre la dignidad humana, la injusticia y finalmente sobre nosotros mismos.
Para ello se atreve a realizar una novela casi sin signos de puntuación que atrapa y conmueve al lector a pesar del esfuerzo a realizar.

Delibes crea unos personajes complejos, atrapados en el mundo que les ha tocado vivir, ése que aceptan sin rechistar, ya que no conocen nada más. Solamente el Quirque, uno de los hijos de Paco, el bajo y Régula parece entender que hay otro mundo y otras oportunidades.
Azarías en su inocencia es capaz de mostrar verdadera compasión y humanidad por aquellos otros seres que le rodean y que son aún más frágiles e inocentes que él: la niña Chica y su milana bonita. 
El señorito Ivan tan metido en su propio egoísmo que es incapaz de ver más allá de sus deseos y anhelos.


Todos y cada uno de ellos viven una realidad en la que están enclaustrados y de la que no parecen querer salir. 
Delibes plasma esta realidad para ayudarnos a observar mejor nuestro alrededor. ¿Somos realmente conscientes de la importancia de la educación en unos valores sólidos y auténticos que nos acerquen como humanidad? ¿O nos guiamos empujados por una idea egoísta en la que para ser más, debo menoscabar las cualidades del otro?

Azarías en su inocencia más autentica, siente amor y ternura hacia aquellos más indefensos. De modo natural sale en él la defensa del más débil. Quizás deberíamos de aprender esa compasión, un poco infantil en él, y adaptándola a nuestras propias capacidades, entender que ser mejor es dar lo más bello de nuestro interior con cariño, con humildad. 
Intentar ser la mejor versión de uno mismo no resta valor a los demás sino que nos aúna y nos hace alejarnos de esa espiral egoísta que nos aísla y oscurece.
Deseando que esta novela nos ayude a reflexionar y observar con más nitidez el mundo se despide


Gota de Lluvia

martes, 26 de diciembre de 2017

El profeta: Manual para la vida

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores, esta vez para descubrir la sabiduría que esconde un Pequeño Gran Libro “El Profeta” de Khalil Gibran.
Se trata de un libro para degustar poco a poco, paladeando su textura y sabor. 
Está dividido en temas que pueden ser elegidos en diferentes momentos y que nos invitan a reflexionar sobre ellos.

Mirad en el fondo de vuestro corazón cuando estéis contentos;
comprobaréis que sólo lo que os produjo tristeza os devuelve alegría;
Y mirad de nuevo en vuestro corazón cuando estéis tristes:
comprobaréis que estáis llorando por lo que fue vuestro deleite.
Algunos de vosotros tenéis la costumbre de afirmar: “La alegría es mejor que la tristeza”;
y otros: “No, la tristeza es un sentimiento superior”.
Pero yo os digo que son inseparables.
Llegan juntos y cuando uno de ellos se sienta con vosotros a la mesa,
el otro espera durmiendo en vuestro lecho.
En verdad, estáis suspensos, como fiel de balanza, entre vuestra alegría y vuestra tristeza.
Sólo cuando estáis vacíos vuestro peso permanece quieto y equilibrado.

Temas que están presentes y son necesarios en la vida de todo ser humano: el amor, la alegría y la tristeza, la muerte, los hijos, el trabajo …
Es un libro de fácil lectura, delicado como un soplo de aire fresco, pero que nos invita a hacer un esfuerzo por entenderlo, ya que si no aprovechamos su lectura para reflexionar, para hacernos preguntas… entonces realmente hemos perdido una de las múltiples oportunidades que Gibran ofrece.

Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades.
El es el campo que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento.
Y él vuestra mesa y vuestro hogar.

Gibran nos habla de la Vida y de sus leyes, esas que están escondidas en el interior. En el momento en el que nos acercamos a ellas y comenzamos a comprenderlas, podemos mirar con otros ojos a nuestro alrededor. 
Entender el mecanismo oculto del mundo, nos ayuda a entender nuestro propio interior, aquello a lo que casi no prestamos atención y que sin embargo puede hacer que alcancemos una cierta serenidad de espíritu tan necesaria en nuestra vida.


Gibran nos propone que empecemos buscar, a mirar con los ojos profundos del alma y entender un poquito más, el funcionamiento real de la Vida y sus leyes.
Se trata de un buen libro de cabecera para volver a él y pensar sobre cuestiones importantes que han permanecido y permanecerán en el interior de todo ser humano.

El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
   El amor no posee, y no quiere ser poseído.
    Porque al amor le basta con el amor.
       …
   Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos: De diluiros en el amor y ser como un arroyo que
canta su melodía a la noche.
    De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
  De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.
De sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar
gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis
del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para
el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios.


Con la poesía de “El profeta” como alimento para nuestra alma dormida se despide
Gota de Lluvia

domingo, 17 de septiembre de 2017

Suite Francesa: El legado de Irene Nemirovsky

Hemos arrancado el nuevo curso con nuestra habitual reunión de soñadores y lo hemos hecho empezando con otro libro de Nemirovsky, la que es considerada su obra cumbre “Suite Francesa”.
Cuaderno original de Suite Francesa
Es difícil hablar de "Suite Francesa" sin hablar de Irene y de las circunstancias que rodean al libro, tanto su escritura como su publicación 60 años después.

Irene empezó a escribir el gran fresco que pretendía ser Suite en 1942, en plena segunda guerra mundial, con una claridad y una lucidez extraordinarias, comenzó a contar los acontecimientos que sucedían a su alrededor, describiendo la psicología humana con la maestría que la caracterizaba. La obra pretendía comprender 5 partes como una suite musical, de las que solo llego a escribir dos: "Tempestad en Junio" y "Dolce", aunque la cantidad de notas que dejo nos acercan a lo que debía ser la obra final.
Con una serenidad encomiable es capaz de describir las miserias humana, los comportamientos egoístas y estúpidos que las personas podemos llegar a realizar en circunstancias terribles así como destellos de esperanza y solidaridad en medio del horror.


La huida de miles de refugiados de Paris con la que empieza la novela, sobrecoge por el recordatorio de que no hemos cambiado tanto y allí donde miles de franceses desfilaban llevando sus enseres y huyendo de la guerra, podemos ver años después las filas de refugiados que ahora mismo huyen del mismo horror, otros rostros, otro idioma, otra guerra  pero la misma impotencia, soledad y desarraigo clavandose lentamente en el alma...
Irene sospechaba que su fin se acercaba, al fin y al cabo era de descendencia judía e inmigrante rusa, pero con esfuerzo y esa serenidad que te paraliza y que erróneamente es tomada por frialdad escribe y escribe con letra minúscula su relato siendo consciente que está destinado al futuro...

Para levantar un peso tan enorme,
Sísifo, se necesitaría tu coraje.
No me faltan ánimos para la tarea,
más el objetivo es largo y el tiempo,corto.

El destino se encarga de un modo que nos resulta misterioso de que aquello que realmente debe ser recordado llegue de un modo u otro hasta nosotros.
La maleta con el valioso manuscrito cuando ella fue llevado al campo de concentración de Auschwitz fue recorriendo diferentes refugios donde sus hijas se escondían para no correr la suerte de sus padres.

Denise e Irene
La maleta acompaño a Denise y Elisabeth durante toda su huida y hasta años después no fueron capaces de leer el manuscrito que contenía por el dolor que les producía.
Irene con sus hijas
Finalmente la obra de su madre salió a la luz y ocupo el lugar que merecía.


“Desde el recuerdo de mi madre y mi padre, para mi hermana Elisabeth Gille, para mis hijos y mis nietos, y para todos los que conocieron y conocen todavía el drama de la intolerancia, esta Memoria para transmitir.” DENISE EPSTEIN
Irene Nemirovsky con su familia

Una obra que habla de la psicología humana, del horror de otra época pero en definitiva que nos hace reflexionar sobre nuestra propia existencia. Como repetimos los mismos errores, como debemos aprender a mirar más con el corazón porque todos los seres humanos sufrimos, reímos, amamos y odiamos...
Quizá si reflexionaríamos más, si nos miraríamos más a los ojos, si no saltaríamos como locos ante nuestras pasiones de manera salvaje y violenta, no tendríamos historias como la de Irene Nemirovsky que se repiten en el tiempo y nos lanzan preguntas para darnos la posibilidad de lograr un día la respuesta, para no tener que esperar a que el destino esconda en maletas manuscritos que nos obliguen a reflexionar sobre nuestra propia condición humana.

Los dos relatos nos hablan por un lado de esa huida reflejada sobre todo en la alta burguesía francesa, a la que la pluma de Irene hace una critica feroz en su comportamiento elitista, más preocupados en salvar muebles y joyas que ayudar al vecino y la convivencia forzosa con los vencedores por parte de los franceses, donde descubrimos que incluso entre esos alemanes hay seres humanos que respiran, aman y sienten como los propios vencidos.
Una vez más Irene nos recuerda que no somos ni blancos ni negros por dentro, y que nuestra complejidad interior merece que nos apartemos de nuestras pasiones y con un poco de calma y alejamiento intentemos comprendernos mejor.

Ojalá todos nosotros dedicaríamos tiempo a leer esta obra que el destino se encargo de hacernos llegar hasta nuestros días y entenderíamos como aún no hemos aprendido quizá porque nos olvidamos de revisar nuestros corazones y nuestra historia demasiado a menudo.
Deseando que el esfuerzo y la historia de Irene Nemirovsky no quede en el olvido y nos ayude a ser un poquito mejores se despide


Gota de Lluvia

lunes, 20 de febrero de 2017

Todo ese fuego: Necesitamos de ese fuego

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores, está vez para descubrir gracias a Angeles Caso el maravilloso y enigmático mundo de las hermanas Brontë, que en el S.XIX crearon algunas de las mejores novelas que se han escrito.


El mundo está rodeado de más poesía y belleza de lo que a veces nos dan a entender, y sorprendentemente de más seres humanos que llevan en su interior esa mágica impronta de la belleza, de buscar algo más que está dentro del alma humana y nos conecta con algo más grande que nosotros. Algunos de esos seres desaparecen como gotas en la lluvia y nunca llegamos a saber quienes son ni que impronta dejaron, pero otros, que quizá, también debieron permanecer ocultos a nuestros incautos ojos dejan un rastro que no desaparece totalmente y que en el momento en el que estemos preparados aparecerán ante nosotros y descubriremos ese mágico contacto con algo más fuerte, más puro y más etéreo que nuestra simple vida de supervivencia mortal.

Las hermanas Brontë son uno de esos maravillosos casos y gracias a Angeles Caso tenemos la oportunidad de conocerlas un poco más. En forma de novela Angeles Caso nos traslada al mundo de las tres hermanas, sus miedos, dudas por salirse de la norma que les exigía permanecer en su hogar y silenciar su interior, sofocar ese fuego que les hacia arder y conectar con algo universal que hace que, a pesar del tiempo transcurrido, sus historias sigan estando vivas.
La novela nos da a conocer a estas maravillosas y peculiares mujeres que vivieron, amaron y lucharon con fuerza y pasión pero aparentemente escondidas en los fríos parajes de Yorkshire.

…“Quien no es tímido tal vez no logre entender el sufrimiento de las personas que padecen este mal, una tara profunda que bloquea y aleja y estigmatiza. El tímido vive en constante tensión, asustado por las miradas ajenas como si fueran armas amenazándole. Teme ser visto y escuchado, y su propia ansiedad le lleva a mostrarse aún más torpe, a parecer más antipático y engreído, o más tonto y lento de mente. Las hermanas Brontë tuvieron que soportar toda la vida este padecimiento. Emily y Anne terminaron por adaptarse a él, y amoldaron sus vidas a aquella limitación.”…



Si habría que ponerle alguna pega es que Angeles Caso consigue una vez más con su prosa brillante y delicada que leamos en un suspiro la historia, y nos quedemos con ganas de que hubiera más paginas para no salir de la rectoría de Haworth.



“Para entonces, Patrick ya había ido a recoger a Charlotte y Emily, comprendiendo demasiado tarde que las condiciones de vida de Cowan Bridge eran nefastas para sus hijas. Por suerte, llegaron muy delgadas y tristes y muertas de miedo, pero sanas. Quizá alguna divinidad de la poesía las protegió durante aquellos meses para que pudieran vivir y brillar años más tarde con la luz más refulgente que les es concedida a los poetas.”

Reivindico a todos aquellos soñadores, creadores de palabra y poesía que permanecen ocultos en los rincones del mundo y que a veces tienen la osadía de desafiar las leyes de los hombres y seguir una ley más allá de estas, una ley que les hace dar voz a sus pensamientos, dar alas a la belleza que atesoran como su bien más preciado y quizá si somos afortunados compartirán con el mundo, aunque ni siquiera, como las hermanas Brontë sean consciente de toda la luz que ofrecerán en un futuro a navegantes que, perdidos en este loco mundo reconocen a hermanos de alma a través de las nieblas del tiempo.

Con la ilusión y el deseo de que a través del bello trabajo de Angeles Caso más y más personas se acerquen a conocer las maravillosas obras de las hermanas Brontë se despide
Gota de Lluvia