Cita

Un libro abierto es un cerebro que habla; Cerrado un amigo que espera; Olvidado, un alma que perdona; Destruido, un corazón que llora
PROVERBIO HINDU
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viernes, 10 de marzo de 2023

El Olvido que seremos: Los héroes son aquellos que intentan dejar el mundo un poco mejor de como lo encontraron

Después de algún tiempo hemos tenido, nuevamente, una reunión de soñadores.

En este caso de la mano de “El olvido que seremos”, libro de Hector Abad Falciolince, en el que a través de sus recuerdos, reconstruye la figura de su padre y retrata los años 70 y 80 de su Colombia natal.


Su padre, médico docente en la Universidad de Antioquía, que lucho incansablemente por acercar unas condiciones de salubridad y dignidad a las zonas más degradadas de Colombia. Esta lucha por la dignidad y los derechos humanos finalmente le costo la vida, al ser asesinado por los paramilitares.

Pero el libro lejos de caer en una especie de rabia o venganza ciega, nos habla a través de una serenidad y madurez del legado de un ser humano que lucho y soñó con un mundo más luminoso; en su amor trasmitido a través de su familia y sus alumnos.

En su lucha intensamente personal en educar a los seres humanos, del único modo realmente digno de llamarse educación: sacando de cada uno las mejores cualidades y puliendo las sombras que todos nosotros llevamos dentro.


“Por algunas de esas cartas que conservo todavía, y por el recuerdo de los cientos y cientos de conversaciones que tuve con él, yo he llegado a darme cuenta de que no es que uno nazca bueno, sino que si alguien tolera y dirige nuestra innata mezquindad, es posible conducirla por cauces que no sean dañinos, o incluso cambiarle el sentido. No es que a uno le enseñen a vengarse (pues nacemos con sentimientos vengativos), sino que le enseñan a no vengarse. No es que a uno le enseñen a ser bueno, sino que le enseñan a no ser malo. Nunca me he sentido bueno, pero sí me he dado cuenta de que muchas veces, gracias a la benéfica influencia de mi papá, he podido ser un malo que no ejerce, un cobarde que se sobrepone con esfuerzo a su cobardía y un avaro que domina su avaricia. Y lo que es más importante, si hay algo de felicidad en mi vida, si tengo alguna madurez, si casi siempre me comporto de una manera decente y más o menos normal, si no soy un antisocial y he soportado atentados y penas y todavía sigo siendo pacífico, creo que fue simplemente porque mi papá me quiso tal como era, un atado amorfo de sentimientos buenos y malos, y me mostró el camino para sacar de esa mala índole humana que quizás todos compartimos, la mejor parte. Y aunque muchas veces no lo consiga, es por el recuerdo de él que casi siempre intento ser menos malo de lo que mis naturales inclinaciones me indican.”


También vemos el amor y la complementariedad de unos progenitores que se apoyan y mejoran el uno al otro, y como esto repercute en la educación de los hijos.


“Él era agnóstico y ella casi mística; él odiaba el dinero y ella la pobreza; él era materialista en lo ultraterreno y en lo terreno espiritual, mientras ella dejaba lo espiritual para el más allá y en lo terrenal perseguía los bienes materiales. La contradicción, sin embargo, no parecía alejarlos, sino atraerlos el uno al otro, tal vez porque compartían de todas maneras un núcleo de ética humana en el que estaban identificados. Mi papá todo se lo consultaba, mientras que mi mamá, como se dice, veía por sus ojos y le manifestaba un amor hondo, incondicional, a prueba no sólo de contratiempos sino incluso de cualquier desacuerdo radical, o de cualquier información maligna o perniciosa que alguna «alma caritativa» le diera sobre él.”


En este libro el autor, a través de sus recuerdos tamizados por hondas reflexiones, nos muestra a un hombre bueno que intento mejorar el mundo.

Un hombre que lego su vida de entrega para descubrir como cada uno de nosotros podemos aportar nuestro pequeño granito de arena a través de un conocimiento de nosotros, que después aplicamos en nuestro día a día.


El legado de Hector no es un legado que acaba en él. A través de su ejemplo, vemos como cada vez que intentamos sacar lo mejor de nosotros y luchar por aquello que es beneficioso para todos los seres, el mundo se limpia y mejora un poquito más. Quizá parezcan pequeños gestos pero nos calientan e iluminan un poco más nuestro interior, de manera que nuestra alma dormida pueda florecer y dar las bellas flores que todos llevamos dentro.


“<< Pero hay una fuerza interior que los impele a trabajar a favor de los que necesitan su ayuda. Para muchos, esa fuerza se constituye en la razón de su vida. Esa lucha le da significado a su vida. Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor, cuando uno muera, como resultado de su trabajo y esfuerzo. Vivir simplemente para gozar es una legítima ambición animal. Pero para el ser humano, para el Homo Sapiens, es contentarse con muy poco. Para distinguirnos de los demás animales, para justificar nuestro paso por la tierra, hay que ambicionar metas superiores al solo goce de la vida. La fijación de metas distingue a unos hombres de otros. Y aquí lo más importante no es alcanzar dichas metas, sino luchar por ellas. Todos no podemos ser protagonistas de la historia. Como células que somos de ese gran cuerpo universal humano, somos sin embargo conscientes de que cada uno de nosotros puede hacer algo por mejorar el mundo en que vivimos y en el que vivirán los que nos sigan. Debemos trabajar para el presente y para el futuro, y esto nos traerá mayor gozo que el simple disfrute de los bienes materiales. Saber que estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor, debe ser la máxima de las aspiraciones humanas>>.”


Deseando que el amor guíe siempre nuestros pequeños gestos se despide


Gota de lluvia

domingo, 28 de octubre de 2018

La libreria. Cuando los libros nos ayudan a ser mejores.

Hemos tenido una nueva reunión de soñadores esta vez para hablar del libro de Penelope Fitzgerald “La librería” llevando recientemente a la pantalla por Isabel Coixet.

En este libro sencillo descubrimos las andanzas de Florence Green una viuda de guerra que decide abrir una librería en el pequeño pueblo pesquero en el que vive. 
Toda una osadía que le lleva a desafiar a los poderes fácticos del pueblo y a hacernos comprender el verdadero significado de un héroe, aquel que lucha por lo correcto, por dar lo más hermoso que posee dentro de sí, aunque, quizá, el mundo no este preparado para entenderlo.

El libro destila un gran amor hacia los libros y los mundos que estos abren en nuestra mente, pero también es un canto de libertad hacia aquello soñadores que buscan un mundo más bello y más justo.


Normalmente son aplastados por aquellos que no son capaces de ver mas allá de sus propias inseguridades, pero eso es algo superficial. Nos impresiona y a veces, nos paraliza porque únicamente vemos la derrota exterior, no ahondamos mas allá, sin embargo en este libro nos damos cuenta que los que realmente han perdido son las gentes de ese pequeño pueblo pues Florence, aunque vencida en lo externo, sale reforzada en su dignidad: ha perdido una batalla pero no la guerra.  

Ella ha luchado por algo bueno y noble, y a pesar de los obstáculos, ha seguido adelante hasta el final dándonos una difícil lección: ¿Vamos a negar quienes somos, la oportunidad de hacer un bien al mundo y de dar lo más hermoso que poseemos por miedo?
Con esta pregunta en el aire, se despide
Gota de Lluvia




lunes, 31 de octubre de 2016

El Gran Gatsby: Atrapado por un sueño

Después de unos meses de descanso los soñadores nos hemos reunido de nuevo con renovadas energías. Para comenzar la nueva trayectoria empezamos con un clásico de la literatura norteamericana “El Gran Gatsby” de F. Scott. Fitzgerald.

El libro no solo retrata una época, la de los años 20 y el anuncio lento de su decadencia marcada por el crack del 29 sino que, podríamos definirla como la presentación de un antihéroe condenado como su época a la extinción.
Jay Gatsby, personaje que sobrevuela toda la novela pero al que realmente nunca llegamos a conocer totalmente, solo sabemos de él aquello que Nick Carraway nos cuenta. 
Descubrimos y vislumbramos a esa persona luchadora y a la vez atrapada en un sueño que persigue y a la vez le condena. 

Su anhelo, su lucha por atraer de nuevo a Daisy a su vida le hace caminar, sacar lo mejor de él, no caer en la superficialidad y banalidad corrompida que le rodea, luchar hasta convertirse en una especie de héroe que continua siempre adelante pero también le atrapa y sentencia como un personaje al que su propio romanticismo y anhelo de perfección condena para este mundo y por ello debe pagar un precio por intentar alcanzar la luz del sol. Una especie de Ícaro moderno que intento volar demasiado cerca del sol, sin ser muy consciente que eso era a su vez su perdición.

Gatsby nos seduce desde el principio y nos atrae como a todos los personajes que desfilan por sus fiestas, y como ellos nos inventamos y creamos al Jay Gatsby que mejor se adapta a la idea del momento, pero nadie ni siquiera Nick, que parece acercarse a él, ni Daisy, sueño dorado por el que lucha, parecen molestarse en intentar comprender al hombre detrás del mito, de la parafernalia, del glamour y la frivolidad.

A menudo llegaban y se marchaban sin siquiera haber visto a Gatsby; venían en pos de una fiesta con una simplicidad de corazón que era su propia boleta de entrada. 

Nos hallamos de nuevo ante un juego de espejos en el que Jay y Myrtle son finalmente las víctimas atrapadas en sueños y anhelos de perfección, de una vida mejor, a las que les condenan casi desde el principio Daisy y Tom, claro que de eso no somos conscientes hasta el final, cuando recorriendo toda la novela entendemos que el matrimonio Buchanan siempre “jugo” desde su posición acomodada y frívola con ellos, tal vez lo hicieron inconscientemente atrapados en su propio mundo de riqueza en el que nada posee profundidad.


No dista tanto esa sociedad americana de los años 20 de la frivolidad de hoy en día, donde aún hay Jays que luchan por algo mejor, más puro, más autentico, más real que este juego de apariencias, de consumismo que nos atrapa y nos impide verlos, mientras nos hace mantenernos como Daisy en el lugar que creemos nos corresponde sin molestarnos en mirar al otro a los ojos, en entender que quizá la apuesta de Gatsby es más arriesgada, y si parece atraparle en un pasado pero quizá … quizá nos acerque a un futuro mejor si somos capaces de entender durante un momento el largo alcance de su mirada, si logramos ver la luz verde de la bahía y luchar por ella, y también de ver más allá y no dejarnos atrapar por ella pero a la vez tenerla como meta.


“La roca del mundo está fuertemente asentada en las alas de un hada” 
F.Scott. Fitzgerald 

Sé que parece una contradicción en si misma pero quizá esta sea la grandeza de Scott Fitzgerald, ser capaz de hallar algún sentido a aquello que puede atraparnos y condenarnos como Gatsby o hacernos mejores personas. En nuestras manos está la elección y la lucha.

Gatsby creía en la luz verde, el futuro orgiástico que año tras año retrocede ante nosotros.
En ese entonces nos fue esquivo, pero no importa; mañana correremos más aprisa extenderemos los brazos más lejos… hasta que, una buena mañana…

De esta manera seguimos avanzando con laboriosidad, barcos contra la corriente, en regresión sin pausa hacia el pasado.

Deseando que nunca os quedéis atrapados en el pasado y siempre aprendiendo de él luchéis por aquello que realmente hace cantar vuestra alma se despide


Gota de Lluvia

sábado, 2 de julio de 2016

Alicia en el País de las Maravillas: Viaje al héroe interior

Hemos tenido una  nueva reunión de soñadores, en este caso para celebrar el 151 aniversario de la publicación de Alicia en el país de las maravillas.


Este cuento fue escrito para disfrute de los niños y hacerles comprender la necesidad de organizar nuestro interior de un modo que solo los niños logran entender. Como adultos nos hace falta darles vueltas a las cosas y comportarnos como el sombrerero loco y la liebre de marzo saltando de sitio en sitio para conseguir un poco más de té; sin tener muy claro de porque queremos atrapar el té o el tiempo...


Hoy en día, Alicia se hace más un cuento para adultos que para niños, quizá porque estamos dejando que los niños sean niños muy poco tiempo... Los adultos encuentran claves que indagando un poco en ellas, también les da pautas para entender nuestro caótico mundo interior y transformarnos en nuestros propios héroes.

Todo héroe debe emprender un viaje, que le enfrente a si mismo y le ayude a reconocer quien es y hacerle más fuerte, más consciente, más dueño de su propia vida .
Las pruebas a las que debemos enfrentarnos suelen aparecer ante nosotros de modos diversos y diferentes y a veces en los sueños es donde más claramente se ven, aunque sea un juego de espejos que nos confunde.

La reina de corazones es una pasión irrefrenable que quiere conseguir salirse con la suya a toda costa y si no corta cabezas a diestro y siniestro. Tampoco hay que pensar mucho para entender cuantas veces nos dejamos llevar por nuestros propios caprichos sin control ¿verdad?
Alicia está llena de símbolos que nos guían y marcan el camino para poder ser nuestros propios héroes. Carroll quería regalarles esa oportunidad a los niños, para poder ser adultos mejores, a la vez que quería divertir y llenar el mundo de juegos, lógica e imaginación.

¿No sería el mundo un poco mejor si escucharíamos a nuestro gato interior contemplando el caos sin inmutarse y diciéndonos que debemos saber hacia donde queremos ir para no acabar en cualquier lado?

No hay formulas mágicas para ser nuestro propio héroe, para ser Alicia en el Pais de las Maravillas y comprender quienes somos realmente, para enfrentarnos a nuestros miedos y descubrir que solo son cartas de una baraja, lo sé, pero si nos arriesgamos a viajar por el mundo de las maravillas, si nos atrevemos a mirar un poco nuestro interior, a crecer y decrecer y aún así seguir avanzando... a bailar en medio de la lluvia cuando sentimos la necesidad de reír, de ser un poco más consecuentes con nuestro interior, quizás entonces el mundo sea más imaginativo y creativo, quizá no necesitaremos Lewis que se lancen a la aventura de escribir cuentos para guardar a través del tiempo. 

Cuentos que nos hagan preguntas y que nos lleven a mundos maravillosos y locos, quizá no harían falta porque los llevamos con nosotros pero hasta que llegue ese momento, siempre tendremos la oportunidad de volver a visitar el Pais de las Maravillas, el otro lado del espejo, gracias a Alicia y su deseo de mostrar al héroe que todos llevamos dentro, aunque aún este dormido...

Con el deseo de que el verano os de nuevas oportunidades de crecer como seres humanos, se despide.

Gota de Lluvia